La fecha llegó y el II Encuentro pasó. ¿Cómo fue? A veces cuando alguien te pregunta sobre algún acontecimiento que estuviste presente casi siempre contestamos, bien, o muy bien, regular, pudo ser mejor, etc. Pero esta vez no quiero utilizar solamente adjetivos o expresiones como esas. Intentaré expresarlo lo mejor que pueda, aunque a veces las palabras son pobres o te limitan.
Esta vez el II Encuentro de mujeres lo hicimos en Madrid, para facilitar a cualquier hermana de cualquier parte de España el poder venir y asistir sin la excusa de que es demasiado lejos. Por desgracia, aparentemente, y ahora después entenderéis por qué digo aparentemente, vinieron menos mujeres que en el I Encuentro. Muchas llamaron para disculparse por no venir por motivos mayores, otras vinieron por primera vez, y eso nos llenó de ánimo, y otras repitieron la experiencia. De la zona de Ciudad Real fuimos 7 hermanas. Otras vinieron de Cuenca, Madrid, Andalucía, Cataluña y ¡las más valientes las que vinieron de Marruecos, Mallorca y Canarias!
Precisamente, el hecho de que fuéramos menos contribuyó, a que la comunión fuera mucho más íntima y abierta. Tuvimos unas veladas muy animadas con temas variados que nos preocupaban a muchas, y también relajadas, con oportunidad de compartir dudas, ánimos, ejemplos etc.; fueron noches muy distendidas.
Por las mañanas después de desayunar teníamos un tiempo devocional que alguna hermana había preparado y con tiempos muy preciosos de oración, donde derramábamos nuestro corazón delante de Dios. Después teníamos una conferencia a cargo de Esther Martínez, tan conocida para todas nosotras, hija y esposa de pastor. Ella nos dio tres conferencias a lo largo del fin de semana y el tema era “El hogar pastoral”. Tengo que decir que fueron excelentes y que no solo nos hablaba desde la teoría sino desde la experiencia. Vimos cómo debería ser el hogar pastoral y los problemas internos y externos del hogar pastoral.Krisztina Paksy, la primera tarde nos trajo una conferencia titulada “Varón y hembra los creó”, mostrando las diferencias que hay entre el hombre y la mujer, y los roles de cada uno en el hogar y la iglesia. Fue muy interesante y trajo mucho debate en la velada.
Elisabeth Ramos, nos habló de “Un ministerio en la secreto”. Los líderes de nuestras iglesias deben ser fieles e íntegros, por lo tanto ¿qué podemos hacer nosotras como esposas de líderes? Tenemos que ejercer el ministerio de la oración, es un ministerio en lo secreto, para que su ministerio sea fiel y limpio. Es nuestra manera de amarle, protegerle y ser ayuda idónea.
¡La verdad es que nos sentimos tan privilegiadas de estar allí, de escuchar estas joyas espirituales, que nos hacían tanto bien al alma! La comunión y armonía era tan preciosa, y la presencia de Dios en medio de nosotras fue palpable e indescriptible, porque había que estar allí para sentirlo. El Señor fue muy bueno con nosotras y nos dio un fin de semana lleno de bendiciones y de retos para poner en práctica en nuestra vida.
Nos fuimos a casa llenas de gozo y con ánimo y deseo de volvernos a ver dentro de dos años si Dios quiere.
Que el Señor que nos haga mejores siervas para Él, y mejores esposas y madres para nuestras familias, porque todo ello repercutirá en el ministerio de nuestros líderes en la iglesia. Orad por vuestros pastores y sus hogares, necesitan vuestras oraciones.
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso” (Hebreos 13:17)


