Con la asistencia de autoridades civiles y representantes institucionales cristianos, la congregación celebra la apertura de su nuevo local de culto tras cinco años de esfuerzo y más de 50 años de historia en la capital.
“Si Dios no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican...” (Salmo 127:1)
El pasado sábado 14 de febrero, la calle Caballero Ramón Froilaz se vistió de gala para un evento que trasciende lo arquitectónico. La Iglesia Cristiana Evangélica de Ciudad Real inauguró oficialmente su nuevo local de culto, alabanza y adoración a Dios, marcando un hito tras más de cinco décadas de testimonio ininterrumpido en la capital manchega. Ante un auditorio de más de 300 personas que abarrotaban las nuevas instalaciones, la comunidad celebró no solo la apertura de un edificio, sino la fidelidad de Dios a lo largo de su historia.
Un respaldo institucional unánime
El acto contó con una nutrida representación de la vida civil y política. Aunque el alcalde de la ciudad, Francisco Cañizares, no pudo asistir por motivos de salud, su mensaje de felicitación fue transmitido por Aurora Galisteo Gámiz, concejala de Servicios Sociales. Galisteo calificó la inauguración como un hito espiritual que conmemora años de servicio fiel a la ciudad. Valoró el compromiso inquebrantable de la iglesia con las familias necesitadas y el tejido social, señalando que su labor enriquece la diversidad religiosa y cultural de la capital. Finalmente, animó a la congregación a que este nuevo hogar sea un faro de fe y servicio, especialmente para los mayores, ofreciendo la colaboración municipal para proyectos que fortalezcan la inclusión y la cohesión en Ciudad Real.
Por su parte, Francisco Pérez Alonso, delegado de Relaciones Institucionales de Castilla-La Mancha, calificó la inauguración como una celebración de la libertad religiosa y la convivencia, destacando que este nuevo espacio es una expresión viva de los valores constitucionales. Definió a la comunidad evangélica como un pilar que promueve la solidaridad y el servicio al prójimo, convirtiendo la iglesia en un centro vital de apoyo social frente a la soledad y la incertidumbre. Asimismo, reafirmó el compromiso del Gobierno regional de garantizar que todas las confesiones operen en igualdad y respeto, deseando que la sede sea un punto de referencia positivo y de puertas abiertas que contribuya a construir una Ciudad Real más justa e inclusiva.
En la misma línea se expresó el subdelegado del Gobierno en Ciudad Real, David Broceño Caminero, quien se refirió a la congregación como una "gran familia unida". Broceño resaltó que en el contexto actual es imprescindible ensalzar valores como la unión, la fe y la esperanza, los cuales considera el motor para superar los problemas y situaciones complicadas. Expresó un profundo agradecimiento en nombre del Gobierno de España por el trabajo que la comunidad evangélica realiza en favor de los demás, su
brayando la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan para construir una sociedad mejor. Finalmente, recalcó el apoyo del Gobierno de España en las labores sociales que se emprendan.
De un pequeño apartamento a un hogar para las naciones
El pastor Luis Cano, figura relevante en la historia de esta iglesia, realizó un emotivo recorrido por el pasado, trazando una línea de fe que comenzó en 1976. Recordó con afecto los primeros pasos en un pequeño apartamento de la calle Calatrava, la transición hacia el local de la calle Las Cañas y, muy especialmente, la etapa de consolidación en la calle Santa Teresa, donde la comunidad se fortaleció definitivamente como una iglesia reconocida en la ciudad antes de dar el salto a la nueva ubicación.
Con la convicción de quien ha visto crecer la obra paso a paso, el pastor Luis Cano recordó que el edificio es solo un instrumento: “La iglesia son las personas”, afirmó tajante. También destacó que, en su último Estudio Biblico pudo comprobar más de una veintena de nacionalidades, lo que convierte a la comunidad en un mosaico vivo donde cada miembro, sin importar su origen, aporta una riqueza única al aprendizaje y la fe común.
Respaldo institucional y ministerial al nuevo proyecto de Ciudad Real
Representando el ámbito institucional evangélico, Josué Pradas transmitió una calurosa felicitación en nombre de la secretaría ejecutiva de FEREDE, definiendo la inauguración como un hito histórico tras décadas de testimonio ininterrumpido en los que, a pesar de los obstáculos, la congregación ha permanecido firme gracias a la fidelidad de Dios. Apoyándose en el fundamento bíblico del Salmo 127, recordó que el esfuerzo de los edificadores solo cobra sentido si el Señor construye la casa, subrayando que la misión central de este nuevo espacio debe ser la proclamación del Evangelio como la única fuerza capaz de transformar vidas de manera real y profunda. Finalizó su intervención con un mensaje de ánimo y reafirmando el respaldo institucional de la federación para todos los proyectos futuros de la comunidad.
Por su parte, Daniel Grimwade, presidente del Comité Ejecutivo de la Misión Evangélica Europea (EMF), expresó un profundo gozo al contemplar los frutos espirituales cosechados en Ciudad Real durante más de cuatro décadas. En su intervención, enfatizó que el verdadero motivo de celebración no reside en la infraestructura material, sino en el poder transformador de Dios en la vida de las personas, quienes han hallado una esperanza eterna a través del Evangelio. Apoyándose en el texto bíblico de 1 Tesalonicenses 3:9, el presidente de la EMF manifestó que su mayor alegría radica en ver a la congregación unida en la alabanza a Dios y en cómo esta comunidad sirve como puente para que otros conozcan a Jesucristo. Finalmente, Grimwade definió este nuevo local como un paso decisivo en un viaje de expansión, expresando su firme esperanza de que el crecimiento continuo en el número de creyentes impulse, en el futuro, la apertura de nuevos espacios de culto aún más grandes o estratégicamente ubicados en otros puntos de la ciudad.
Uno de los momentos más significativos de la tarde fue el regalo de ejemplares de las Sagradas Escrituras a las autoridades presentes. Con este gesto, la iglesia reafirmó que su labor social y espiritual emana directamente de la Biblia. La celebración se enriqueció con canciones de alabanza y la proyección de un documental que resumió los cinco años de intenso trabajo de reforma y adecuación del local, realizado en gran parte por los propios miembros de la comunidad.
El momento más culminante del acto fue la exposición de la Palabra de Dios que fue impartida por el antiguo pastor de la congregación (1988-2004), Andrés Birch. Basada en Hechos 4:213-31 y bajo el título «Un lugar normal pero especial», Birch subrayó que la verdadera relevancia de la nueva sede no reside en su arquitectura, sino en ser un lugar de reunión para un pueblo que busca la valentía y la guía del Espíritu Santo, tal como era la iglesia primitiva.
La jornada concluyó con un ágape fraternal, donde vecinos, autoridades y hermanos de diversas provincias pudieron compartir un tiempo de charla y comunión. Con esta inauguración, la Iglesia Cristiana Evangélica de Ciudad Real no solo estrena instalaciones, sino que renueva su voto de servicio a una ciudad que la ha visto crecer y a la que desea seguir bendiciendo.
“Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios?” (1 Tesalonicenses 3:9)
Una vida de fidelidad y liderazgo al servicio de Ciudad Real
Luis Cano se consolida como una figura referencial del protestantismo en Castilla-La Mancha, habiendo liderado la congregación desde 2004 hasta la actualidad. Su visión pastoral define a la iglesia no como un edificio, sino como un organismo vivo volcado en la exposición fiel de las Escrituras y la integración social. Bajo su guía, la comunidad ha estrechado lazos con entidades como FEREDE y EMF, promoviendo la unidad cristiana. Además, destaca su firme compromiso con la inclusión, trabajando para que inmigrantes y familias vulnerables encuentren en la iglesia una red de apoyo humano y social que trasciende lo espiritual.
“Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.” (Salmo 133:1)

