El anuncio de Dios
Todos necesitamos esperanza. Sin ella, difícilmente se puede vivir. Pero hay muchas cosas que nos llevan a la desesperación: la falta de integridad de muchos de nuestros políticos, las crecientes divisiones en la sociedad y en el mundo, las numerosas injusticias y todo aquello que no va bien en nuestras vidas.
Pues bien, tengo una buena noticia para ti: ¡hay esperanza gracias a Jesús! El mensaje cristiano, el evangelio, es una buena noticia. A pesar de lo mal que va el mundo, y a pesar de que todos nosotros somos parte del problema, ¡podemos estar en paz con Dios, los unos con los otros y con nosotros mismos gracias a Jesús!
Según la Biblia, Dios existe, y fue Él quien creó la Tierra, el universo y todo cuanto existe. Y todo lo que Dios creó era bueno, incluso perfecto.
Pero llegó un día en que aquella perfecta creación de Dios fue arruinada. Nuestros primeros antepasados, tentados por Satanás, el líder de los ángeles rebeldes, desobedecieron a Dios, llegaron a ser pecadores y trajeron sobre sí mismos, sobre sus descendientes y sobre el resto de la creación el juicio divino: separación, sufrimiento, muerte e infierno.
Sin embargo, el mismo día en que ocurrió aquella tragedia, la madre de todas las tragedias, Dios anunció la mejor de todas las buenas noticias:
«Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar» (Génesis 3:15).
Con estas palabras, Dios le dijo a Satanás que enviaría al mundo un Salvador, un descendiente de Adán y Eva. Este se dejaría herir por Satanás, pero, por medio de esa herida, le propinaría una derrota mortal y definitiva. Se trata de la paradoja de la cruz: por medio de la debilidad, ¡poder!; por medio de la muerte, ¡vida!; y por medio de la desesperación, ¡esperanza!
Tú también necesitas la salvación que el Hijo de Dios vino a traernos. Si no te sientes enfermo, difícilmente irás al médico. Del mismo modo, si no te reconoces pecador, no acudirás al Médico del alma: Jesús.
Tú también puedes beneficiarte de la muerte de Jesús en la cruz. Hablando de Él, el profeta Isaías escribió:
«Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Isaías 53:5).
¿Eres un rebelde contra Dios? ¿Tienes pecados? ¿Mereces el castigo de Dios? Si es así, ¡Jesús es tu esperanza!
Tú también debes arrepentirte y confiar únicamente en el Salvador. El arrepentimiento implica un cambio de dirección. ¡Dale la espalda a tu vida mal encaminada y mira al Único que puede salvarte!
Lo que más me llama la atención de aquellas palabras de esperanza pronunciadas en el huerto del Edén es que quien las dijo fue Dios mismo. Fue Él quien anunció por primera vez la buena noticia.
Y hoy te la anuncia a ti.

